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viernes, 27 de febrero de 2026

LA FANTASÍA EN EL SER HUMANO II

 

La mente se encuentra suspendida entre la experiencia de vida del hombre finito y la vida en latencia infinita universal, esta dimensión solo tiene existencia por la recepción del cerebro humano, una parte de la recepción es voluntad humana y la otra es voluntad espiritual, cuando en un paciente con trastorno mental, la voluntad humana está ausente, la voluntad espiritual opera un pequeño fragmento que produce reflejos de comportamiento humano.

La voluntad espiritual es lo que Jacobo Grinberg llama “Sintergia”, él entiende que se pueden materializar algunos eventos, mediante la energía mental al concentrar cierta cantidad de energía en el cerebro que logre proyectar la energía producida por la mente. Mente y mundo son una sola energía, por la acción de la mente reacciona el mundo. En palabras simples, la voluntad humana es energía negativa y la voluntad espiritual es energía positiva.

En el paciente con problemas mentales la ausencia de su voluntad humana es la desconexión de la energía negativa. La energía positiva o energía espiritual es la que mantiene al paciente en un estado activo, al medicar una parte del sistema nervioso central se consigue alterar la receptividad cerebral por lo que la voluntad espiritual o energía positiva se ve interrumpida y en su lugar solo quedan las visiones de la fantasía y estados de contemplación del paciente.

Aunque las encefalografías muestren algunos cambios en zonas cerebrales, causados por los medicamentos, no es que se haya logrado sanar una parte neuronal sino que lo que muestran es una especie de adormilamiento y es por ello que las neuronas no muestran actividad. El encefalograma al no leer una actividad, el médico puede deducir que ha habido un cambio en la zona afectada.

Si el problema no se encuentra en la parte física del cerebro, entonces ¿por qué se detecta una actividad anormal en una zona del cerebro? Bueno, habría que preguntarse ¿cuál y cómo es la actividad normal del cerebro? En una diversidad de estudios acerca de la actividad cerebral, sus reacciones a ciertos estímulos, cambios de actividad energética sin haber existido estímulo alguno, actividad en estados de vigilia, y estados de sueño, no se ha podido llegar a un consenso del por qué y cómo se producen cambios tan repentinos de la actividad cerebral con o sin estímulos.

Como ya se ha dicho con anterioridad, la actividad cerebral depende de dos voluntades, la humana y la espiritual, la humana por un lado dicta todo aquello proveniente del deseo humano y la espiritual dicta todo aquello que persigue la corrección del deseo humano. Estos tipos de voluntad son experiencias únicamente existenciales.

Por ello cuando en el paciente con problemas mentales, está ausente la voluntad humana, la voluntad espiritual opera como en piloto automático, debido a que la voluntad espiritual es correctiva, el paciente parece en un estado contemplativo, ajeno a las costumbres y tradiciones de la sociedad, limitado únicamente a querer saber de qué se trata aquello que contempla.

Ahora, ¿cómo devolverle la voluntad al paciente, para que deje de vivir en la fantasía con espasmos de voluntad espiritual? Hasta el momento no existe un método por el cuál devolver la voluntad al paciente, por eso es que la psiquiatría parece haber llegado a su límite como ciencia. En la voluntad espiritual existe una sola forma de devolver la salud al paciente desequilibrado, pero de ello no se hablará aquí ya que la psiquiatría deberá llegar a su debido tiempo a ese conocimiento.      

Una de las formas extraordinarias por las que se ha accedido a la mística de las formas en algunos pacientes, ha sido a través de la terapia de regresión a vidas pasadas, es preciso indicar que estos pacientes no tienen problemas mentales sino problemas espirituales, por ello resulta impresionante la forma en que han encontrado sanidad a través de la exploración  de las formas que se manifiestan en las profundidades de la mente.

Las formas son las imágenes que organizan una escena en la psique del paciente, pero esa escena no se consigue por la voluntad del paciente sino por la voluntad espiritual o de la mente, donde la mente proyecta una experiencia parecida a la experiencia afectada que ha desaparecido de la memoria del paciente y con ello logra en ocasiones, comprender la realidad de su existencia.



 

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