Se sabe que el Tarot, es una herramienta de adivinación, sin embargo sea lo que fuere, lo que se va exponer aquí, no es para qué sirve, sino cómo se utiliza y la veracidad que hay detrás de la sabiduría de algunos, que saben leer la energía aural del ser humano. Unos pedazos de cartón con diseños de formas extravagantes, no son nada por sí mismos, carecen de valor y sentido. Solo pasan a cobrar sentido, cuando el hombre le proyecta características que puede interpretar.
Si las cartas siendo cartas no las puede leer, quien es instruido en letras, entonces no son simples cartas. Y si la combinación de figuras y números le dan vida a nuevas características que son tan inherentes al ser humano, entonces quizá esa sea la razón primera por la que muchos pueden decir cosas respecto de otra persona. Aunque la simple combinación de figuras y números no dicen nada solo así porque sí, al haber esa combinación también está la intervención del otro, que es quién termina de darle credibilidad a un pedazo de cartón. ¿cómo es esto posible? Pues cuando una persona toma diez cartas y las coloca en un orden determinado, esos objetos marcando un orden pasan a formar patrones repetitivos que dicen algo del ser humano.
El tarotista hace lo que hace un psicólogo con su paciente, el paciente va y dice lo que siente y el psicólogo interpreta su drama, y como el paciente escucha lo que desea escuchar, cree y al creer transforma su drama. El tarotista es semejante al criminólogo, pues éste, interpreta los movimientos involuntarios del criminal en la entrevista, y sabe cuándo el criminal está diciendo la verdad, y cuando está mintiendo.
A excepción del psicólogo y el criminólogo, el tarotista interpreta el patrón del orden que ha impuesto el otro en las cartas y como cada número y figura tienen un significado, entonces quién verdaderamente sabe interpretar, termina diciendo grandes verdades sobre la persona. El asunto es que, el tarotista, el psicólogo y el criminólogo siempre van a decir lo que el otro ya sabe, entonces ¿qué sucede? ¿Por qué son válidos los argumentos del psicólogo, el criminólogo y el tarotista, para el otro? Bueno, porque cuando el otro escucha decir lo que sólo él sabía, hasta el momento de ser descubierto –le impacta-
Ese asombro de haber escuchado de otro, lo que sólo él sabía, le otorga validez a los argumentos y métodos que utilizaron, quienes descubrieron el secreto más profundo de aquellos. Entonces, en cuanto al TAROT, si es un medio de adivinación, también el psicólogo y el criminólogo, son unos paganos adivinos, que son aceptados hasta por la iglesia.
¿Qué es la adivinación como tal? Es querer saber algo a través de objetos y elementos que combinados, generan ciertas características que proyectan cierta información. Por ejemplo: el fenómeno del eclipse combinado por la luz del sol y la oscuridad de la luna, por sí solo no dice nada, pero la interpretación del hombre sobre ese hecho, dice que la energía producida por un eclipse, genera ciertos daños menores a la vida en la tierra, que eso sea así, a ciencia cierta no se sabe, y tratar de obtener información detrás del hecho que es el fenómeno, eso es adivinación, porque el fenómeno del eclipse surge, simple y sencillamente porque es parte de los movimientos perfectos del cosmos.
Sin que exista una explicación del hombre, sobre el fenómeno del eclipse, éste sigue siendo eclipse, y cuando surge una explicación, el eclipse pasa a ser algo más que un fenómeno pero solo en la psique del ser humano, porque en su propia naturaleza sigue siendo solo un fenómeno. Y si el eclipse no altera la esencia existencial del ser humano, entonces el hombre no vive el fenómeno como tal, sino que más bien vive la interpretación o lo que comprende de lo que es un eclipse.
Si las sociedades actuales creen que la adivinación fue parte de los magos, deben de saber que la adivinación se sigue practicando con otros nombres y desde mecanismos diversos. La adivinación crea una metodología que le sirve para captar la información metafísica de los hechos y acontecimientos. La economía es una disciplina que crea herramientas para poner en movimiento, capitales y promueve mecanismos para que esos capitales produzcan las ganancias, que el hombre ha proyectado antes de ponerlos en marcha. El ser humano trata de adelantarse a los hechos para prevenir infortunios, eso es adivinación en su máximo apogeo.
Por ello, la adivinación no es más que la intuición del hombre, proyectándose hacia lo desconocido en una diversidad de formas, los métodos son la forma de hacer caminar la intuición.










